miércoles, 12 de marzo de 2014

Un café con Yuri Eslava



Yuri Eslava (Lima, 1964) es uno de los artistas más queridos en Dédalo. Sus ángeles de cerámica tuvieron gran aceptación en el último Exponatale. A continuación, una breve entrevista a un ceramista fuera de serie.

Yuri Eslava no encajaba en el molde. En el colegio San José Maristas nadie alentaba sus ambiciones artísticas, por lo que demoró en encontrar su verdadera vocación. Así pasó por las aulas de la pre-Agraria, antes de decidirse a estudiar Diseño Gráfico y Publicitario. “Me debe mucho tiempo ese colegio”, bromea el artista en esta cálida tarde de marzo en la cafetería de Dédalo Arte y Artesanía.

Pocos meses antes de la caída del muro de Berlín, Yuri emigró a Alemania para buscar por él mismo un cambio. Pensó que iba a seguir con sus estudios de Diseño Gráfico, pero tuvo oportunidad de incursionar en varios soportes, como escultura en piedra y madera, antes de llegar a la cerámica. Fue así que se matriculó en la Staatliche Berufsfachschule für Keramik, la única escuela estatal cerca de Munich.
 
La economía era dura y la competencia feroz en la Alemania recién unificada. A inicios de la década de 1990, Yuri estudiaba de día y trabajaba de noche. Le dedicó mucho tiempo a la música y tocó en varias bandas alemanas, incursionando en infinidad de instrumentos. Una vez terminados sus estudios se mudó a una granja con un pequeño taller de cerámicas en las pampas alemanas. Vivía aislado de todo.

Incursionó intensamente en la música, el arte y la movida cultural alemana. Por cuestiones prácticas cambió la cerámica por la pintura, lo que lo llevó a exponer en Alemania, Italia y Suiza. “En un taller de cerámica la infraestructura es complicada”, admite Yuri.

Cansado de trabajar como profesor, de armar proyectos escolares de pintura y de enseñar español, Yuri se dio cuenta que el panorama peruano pintaba mucho mejor que a finales de la década de 1980. Volvió a Lima el año 2006, cargando sus instrumentos y con la idea de trabajar haciendo audiolibros para niños, pero no encontró mercado para ello. Felizmente para suerte de todos nosotros, volvió a hacer cerámica en Perú.






















¿Por qué crees que en Alemania no podías vivir de la cerámica, pero aquí sí?
Yo creo que en Alemania la vida es más cara y te exige mayor producción. Ahora yo me doy el tiempo, esa es la ventaja que yo encuentro en relación a otras profesiones. Me puedo tomar el tiempo para hacer las piezas tal como las quiero hacer. El tiempo corre muy distinto dentro de mi taller que afuera…

¿Siempre has trabajado con estos personajes tipo de cuento infantil?
No. Antes, cuando era más joven, quería ser más revolucionario, quería hacer algo más loco, más impactante, más… algo más novedoso. Ahora me he encaminado realmente entre lo que me gusta y lo que se vende. Ya no es como antes que yo hacía lo que me gustaba solamente y no me importaba nada. No, ahora sí pienso en que se tiene que vender. Pero gustándome, ¿no? No hago nada que no me guste. Busco que también le vaya a gustar a alguien, pienso. Y bueno, hasta ahora estoy acertando pues de lo que vendo no se me acumula nada.

¿Qué técnicas utilizas en tu cerámica?
Utilizo una técnica que es muy antigua, que se ha usado y se sigue usando por ceramistas en Holanda, en Noruega, en Alemania… posiblemente en España. Siempre la quise hacer, pero me decidí aquí por esa técnica por la precariedad de los insumos. Me dije: Voy a hacer algo simple, y resultó siendo una técnica sencilla en cuanto a material pero trabajosa en cuanto a acabado. Porque es pintura sobre cerámica, o sea es forma y decorado. No es que yo hago una taza, la torneo, le pongo su asa y la sumerjo en el esmalte y listo, al horno. No. Me paso un buen rato pintándola, dibujándola, escribiéndola, poniéndole varios colores, varias capas. Es bien pictórica, porque esa técnica es una combinación de lo tradicional con lo que la pintura me ha enseñado.

¿Qué es el ingenio para ti y cómo lo utilizas en tus obras?


El ingenio es una cosa que en cierto nivel se usa cada día, pero te exige más cuando quieres romper un poco la rutina y buscar nuevas formas. Es saber salir de una confrontación, de un problema… En mi caso, cómo ceramista, es como elaboro algo y cómo lo llevo a que sea una forma bella, como yo me la imagino. Me gusta mucho el ingenio en muchos campos. Si es que hay que solucionar una puerta, o hay un niño en casa y hay una escalera, me gusta solucionarlo inmediatamente, armar algo de la manera más efectiva y rápida. Me gusta tener la confrontación del ingenio.






3 comentarios:

  1. Me encanta, sobre todo los que amamos tomar infusiones todo el año :)

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  2. Conozco a Yuri y él es una agradable mezcla entre intelecto y sensibilidad. Sus obras lo dicen , entre forma y colores. Él logra llegar a nuestro niño interior y materializa nuestras fantasías. !Me encantan!

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